Muere padre de la educación de jóvenes y adultos en Colombia

“Que la Escuela y la educación sean gestoras del tránsito de la vieja cultura de la guerra a la cultura de la paz, la convivencia y la solidaridad humana.” Jaime Niño Díez

Bogotá, diciembre de 2016. En un momento en que el país requiere con urgencia un sistema educativo para jóvenes y adultos, de calidad, pertinente, contextualizado y con el empleo de las nuevas tecnologías, para incorporar al sistema educativo oficial y convertir en generadores de desarrollo y gestores de paz a los ocho millones de víctimas mayores de 15 años, a los 700 mil soldados regulares que durante los últimos diez años han sido preparados por el Estado, para la guerra y los miles de guerrilleros reinsertados que no han podido culminar sus estudios de primaria y bachillerato, recibimos con desconcierto la noticia de la muerte del exministro Jaime Niño Díez, el hombre que reglamentó la educación de jóvenes y adultos en Colombia.

Luego de dirigir con éxito la Campaña Nacional de Alfabetización Simón Bolívar en la década de los 80, el doctor Niño se convirtió en el líder natural de la educación de jóvenes y adultos en el país y fue además el primero en afirmar, sin que se le prestara mucha atención, que la alfabetización por sí sola no lograba resultados. En 1997, siendo ya ministro de Educación, representó a Colombia en la Conferencia de la Unesco para la educación de jóvenes y adultos, firmó en nombre de nuestro país la Declaración de Hamburgo sobre la Educación de Adultos, y de regreso a suelo patrio, conformó un equipo de expertos para incluir dicha declaración en nuestra legislación, creando el Decreto 3011 de 1997, que hasta la fecha reglamenta la educación de jóvenes y adultos en Colombia. Esto ha tenido un único cambio, y es que ahora la herramienta que regula el tema es el Decreto 1075 de 2015.

Con estas normas, basadas en la Conferencia de Hamburgo y los planteamientos de la Unesco sobre la importancia de una educación que vaya más allá de las campañas de alfabetización y permita una educación para toda la vida, facilitando a jóvenes y adultos desertores culminar su bachillerato, el país cuenta con la capacidad legal para incluir en el sistema educativo oficial y dar la oportunidad de culminar el bachillerato a cerca de diez millones de jóvenes y adultos, entre los 15 y 60 años de edad, que de acuerdo con las cifras del DANE han desertado del sistema educativo oficial y que hacen parte de las víctimas de la guerra y las poblaciones más vulnerables del país.

El ministro Niño tenía muy claro que, si no se lograba que estos millones de hombres y mujeres vulnerables, en plena edad productiva, recibieran una educación de calidad, que responda a sus necesidades y potencialidades, contextualizada y que respete su cultura, como se planteaba en el Decreto 3011, nunca podría aspirarse a alcanzar la paz. Siempre comprendió que sin educación, estas personas nunca tendrían la oportunidad de acceder a un trabajo digno, viéndose obligadas a buscar en la guerra, la delincuencia, el narcotráfico y la mendicidad, el sustento diario para sus hijos, así, cualquiera, con unos pesos, tendrá el capital humano para armar una fuerza paramilitar que le permita lograr sus fines.

El ministro Jaime Niño murió sin ver cómo se desarrollaba en el país un sistema de educación de jóvenes y adultos de calidad, pero luchó por lograrlo hasta sus últimos días. Antes de que el presidente Santos terminara su primer periodo, Niño fue llamado por el ministerio de Educación con el objeto de buscar los mecanismos técnicos para diseñar la educación de jóvenes y adultos que él plasmó en el Decreto; sin embargo, llegaron los cambios y el proceso no se concretó.

Hoy Colombia cuenta con el único modelo educativo para jóvenes y adultos que ha recibido el Premio Unesco Confucio para la educación de jóvenes y adultos para la paz, conocido como el premio Nobel de la Educación. Se trata del Sistema Interactivo Transformemos, que también ha sido designado por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) con sede en Argentina, como la única política pública en educación de jóvenes y adultos que se debe implementar por los gobiernos del continente. Esto fue posible, como lo afirma su creadora y actual jurado de los premios Unesco de Educación, María Aurora Carrillo, siguiendo las directrices del ministro Niño, plasmadas en el Decreto 3011.

En memoria del doctor Jaime Niño Díez y su legado, en este momento crucial para el país, en el que tenemos que aunar esfuerzos en pos de consolidar la paz que logró firmar nuestro nobel de Paz, Juan Manuel Santos, quisiera convocarlos a él, a la ministra de Educación, gobernadores y alcaldes, para que analicemos la angustiante realidad de la educación de jóvenes y adultos, los altos niveles de deserción, la baja calidad y la nula utilización de las nuevas tecnologías. Propongo que, con base en el Decreto 1075 de 2015 (antiguo Decreto 3011) y las experiencias pedagógicas positivas que tienen reconocimiento internacional, iniciemos el proceso de incluir socialmente a través de un proceso educativo de calidad, pertinente, contextualizado y con el uso de las nuevas tecnologías, a los millones de colombianos vulnerables, los soldados regulares que han prestado el servicio militar durante los últimos diez años, y los guerrilleros reinsertados, como única garantía para una paz estable y duradera.

Puede encontrar más documentos relacionados a Jaime Niño Díez en el siguiente enlace: http://transformemos.com/Homenaje-Paulo-Freire-palabras-de-Jaime-Nino-Diez.html

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